IES Cartima: año 2


Nos cuesta creer que ya haya terminado el segundo curso en el IES Cartima; ha sido intenso y casi más exigente que el primero. Quizás la esperanza de un año más tranquilo que el anterior sea una quimera necesaria para empezar cada nuevo mes de septiembre. Hasta que no tengamos una plantilla estable tendremos que afrontar desde cero tareas arduas como la coordinación y el ajuste del equipo docente, o la formación del profesorado que llega al centro. A ello hay que sumar el proceso de reinvención profesional que estamos viviendo quienes tiramos del proyecto. El caso es que ahora que el silencio se adueña de aulas y pasillos, y un calor paralizante de nuestra energía, quizás sea buen momento para resumir algunas experiencias, emociones, dudas, tensiones ...
Si tuviéramos que etiquetar el año 2 en la historia del IES Cartima no deberían faltar términos como compromiso, colaboración, cuidado del otro; nunca antes había vivido un clima parecido en un centro desde que empecé a dar clase en 1989. A pesar de las dificultades, de los conflictos, de la carestía de recursos, de la permanente sobrecarga de trabajo, los docentes se han volcado una y otra vez en el intento de mejorar la progresión del alumnado, ayudándose entre sí en esta labor. Habla Hattie de la importancia de la competencia colaborativa en Educación y dice que el mejor camino para elevar el rendimiento del alumnado es contar con profesores y equipos directivos motivados, y hasta apasionados, que trabajen juntos para maximizar su efecto en los estudiantes. En diez meses hemos conseguido un nivel de acercamiento en las concepciones y en la compresión de nuestra acción docente muy relevante; ojalá el azar administrativo permita continuar  en el curso 16/17 a algunos de los compañeros y compañeras. Lamentablemente ello depende de un procedimiento que prescinde del más mínimo criterio pedagógico; deberíamos tomar ejemplo de comunidades como  Cataluña que permiten a los centros elegir perfiles docentes cuando tienen vacantes.

Este curso hemos pasado de seis docentes en comisión de servicios en un Claustro de diez que tuvimos en 14/15, a un núcleo de cinco comisiones de servicios con dieciséis profesoras y profesores. El esfuerzo formativo por parte de todos ha sido enorme, incluyendo el aprendizaje de estrategias y recursos para integrar a nuestras alumnas con déficit visual grave sin restos. Afortunadamente el próximo mes de septiembre llegarán los primeros cinco destinos definitivos, con los que podremos planificar el trabajo a medio y largo plazo.   Contribuirán a mejorar los muchos aspectos que todavía tenemos que perfeccionar: el aprovechamiento del tiempo en el aula por parte del alumnado; el rendimiento de los grupos cooperativos, cuyo sentido tendrá que estar mejor fundamentado; la planificación de los proyectos interdisciplinares, que requieren más antelación en su concepción antes de su puesta en marcha, la formación inicial en A.B.P. que habrá de ser más amplia según se acordó en Claustro, la coordinación en la atención del alumnado entre los dos docentes que comparten aula, que debemos regular con más detalle para que sea todo lo provechosa que podría (es la medida organizativa mejor valorada por el profesorado), la constancia en el trabajo por parte del alumnado (demasiados empiezan a trabajar en serio en el último trimestre), etc.
En el haber podemos anotar que todos los grupos han desarrollado proyectos A.B.P de forma habitual, que seguimos priorizando la búsqueda del éxito de todo el alumnado, que la reflexión sobre la práctica y el aprendizaje tanto para el profesorado como para el alumnado sigue siendo una constante, que el clima de  convivencia sigue siendo excelente, que todo el profesorado ha utilizado materiales y recursos alternativos al libro de texto, que nos preocupa que el aprendizaje tenga sentido para los discentes y que su tarea principal sigue siendo producir contenido y no sólo consumirlo (prosumidores), que el impacto en el entorno de nuestra actividad sigue siendo muy importante, que las puertas del centro están más abiertas que nunca y que por ellas entran numerosos recursos humanos muy valiosos  que conforman un cordón umbilical que nos alimenta del entorno (el próximo curso solicitaremos el reconocimiento como Comunidad de aprendizaje). Por resumirlo con una expresión de Freire: seguimos manteniendo que enseñar no es transferir conocimiento sino crear las posibilidades de su producción o de su construcción.
Uno de los equilibrios más difíciles de encontrar tiene que ver con la dosificación del esfuerzo que ha de realizar el profesorado y el alumnado para abordar todos los retos planteados, de modo que sea sostenible  a lo largo de todo el curso. Especialmente en el último trimestre, momento en el que tomamos medidas excepcionales para tratar de reducir al mínimo el número de alumnos y alumnas que tiran la toalla: se asignan más tutores compartidos, más alumnado tutor, el feedback al alumno y el contacto con la familia es más frecuente, el seguimiento de la realización de las tareas es más estrecho, la expulsión de clase del alumnado más disruptivo que perjudica gravemente a quienes están al borde del abandono, ... Es muy exigente y a veces hemos de ser menos ambiciosos para no comprometer la viabilidad de los objetivos que nos marcamos, aun más en un año en el que se han convocado oposiciones, y en un centro en el que cerca del 50% del profesorado es interino.
Por otra parte, la compleja renovación de la junta directiva del AMPA ocurrida durante el primer trimestre ha afectado a la implicación de las familias en la actividad escolar, aunque afortunadamente se ha ido normalizando a lo largo del curso. Esperamos que iniciativas tan enriquecedoras como la Escuela de familias recuperen el nivel de seguimiento del curso pasado,  y que el esfuerzo que muchos padres y madres están realizando permita que la implicación de este sector se mantenga a buen nivel.
Como muestra del trabajo realizado por el alumnado el Symbaloo que ilustra esta entrada recoge una pequeña parte de los productos desarrollados en los distintos proyectos realizados; algunos de ellos son los siguientes:
Haciendo balance consideramos que el proyecto educativo está muy consolidado, y que las metodologías y dinámicas asentadas durante estos dos primeros años seguirán en marcha, con mayor o menor dificultad y con distintos resultados en función de diferentes factores. Pero ya disponemos de una sólida base desde la que seguir haciendo crecer el proyecto, lo que supone un gran estímulo para el futuro.

Es real.
Cuando despertamos, la escuela estaba allí.
Felices sueños.



José María Ruiz Palomo

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