IES Cartima: año 3.


El silencio evidencia una vez más la frenética velocidad emocional a la que vivimos durante el curso. De vuelta del viaje los relojes nos sorprenden: ya ha pasado el tercer año desde que comenzó esta aventura. Aunque todavía no es el momento de retroceder paso a paso en el camino del recuerdo para llegar al instituto donde vivimos todos un lapso tan breve, que diría L. Durrel, respiramos una cierta sensación de fin de ciclo. Y se hace necesario mirar atrás desde múltiples perspectivas para ser conscientes del camino recorrido, de la intensidad del proceso, de la transformación de fondo que va arraigando con fuerza en toda la comunidad, en todos nosotros; y a la vez de la nueva etapa que comienza a partir del curso 2017/18 gracias al reconocimiento como Comunidad de aprendizaje que anuncia progresos prometedores.
Nada será fácil, no nos engañemos. El importante aumento en el número de docentes nuevos, que este año ha incrementado la complejidad del trabajo exponencialmente; el cataclismo de los estándares de aprendizaje evaluables, que choca frontalmente contra nuestra filosofía; la confirmación de que no tendremos Bachillerato, que podría haber provocado una importante huída de alumnado en 3ºESO por miedo al cambio de método en la post-obligatoria en otro instituto; el rechazo que provocan entre el profesorado las estrategias para no excluir al alumnado más desfavorecido -y más conflictivo-; la imposibilidad de afrontar los gastos del centro con el presupuesto que tenemos que nos obliga a no gastar un céntimo en nada que no sea funcionamiento básico (¡en nada!); las primeras denuncias de alguna familia irresponsable, que nos hacen perder un tiempo valioso redactando informes para la Inspección o declarando ante la Guardia Civil, ...  No sabemos qué cuerpos a la deriva nos esperan en esta travesía pero el ecosistema abierto que es el IES Cartima está demostrando una gran  resistencia ante la adversidad. No hace mucho me decía Iolanda Arboleas que, después de diez años de andadura, ella sentía que el proyecto educativo de su centro era igual de frágil que el primer día, y que era imprescindible un equipo sólido tirando del mismo permanentemente; ella es la directora del Institut Sils, un centro de referencia a nivel nacional cuya trayectoria admiramos. Así que conviene tenerlo presente.

Ser legalmente una Comunidad de aprendizaje permitirá que una parte del profesorado se quede en el centro el próximo curso, además de proporcionarnos cobertura legal para seguir incorporando a las familias y al voluntariado a la vida académica. Entre los destinos definitivos y las comisiones de servicio por las CdA, seremos un grupo de entre diez y quince docentes comandando la transformación de nuestra escuela, a la espera del número concreto de comisiones que la Consejería de Educación nos conceda. La formación del profesorado que llega nuevo al centro y el proceso de "enganche" a nuestro proyecto educativo no serán a partir de ahora tan sumamente costosos en tiempo, esfuerzo, y desgaste emocional. Y así a partir del próximo curso podremos emprender profundos cambios en la organización que venimos madurando tiempo atrás, para dar un salto cualitativo que hasta ahora ha sido imposible sin una mínima permanencia del profesorado que trabaja en el centro.
El asterisco que aparecerá junto al nombre del IES Cartima en el listado de centros ayudará también a que el profesorado sepa que llega a un instituto en el que las familias y el voluntariado entran en clase para ayudar a aprender; que la voz de madres y padres se tiene en cuenta en multitud de ámbitos del funcionamiento del centro; en el que la formación no es opcional si queremos mejorar los resultados académicos; en el que el libro de texto es un recurso más porque utilizamos otras formas de enseñar y aprender mucho más ricas; donde al alumnado se le puede castigar de manera cariñosa, como dice Claudio Naranjo; y en el que, en resumidas cuentas, tenemos la osadía de aspirar a prepararlos para un futuro incierto en el que serán sus habilidades y no sólo sus conocimientos las que les permitirán afrontar las dificultades que les esperan. Y como hemos repetido tantas veces, esta ambición exige el concurso de toda la comunidad educativa y de todos los recursos que podamos poner a su alcance. Por eso agradecemos muy sinceramente al AMPA "El Nogal" y a las familias del IES Cartima, al Ayuntamiento de Cártama, a Radio Cártama, a todos los voluntarios en lengua inglesa de la asociación Puente del Guadalhorce, a la Facultad de Educación de la U.M.A., a la Biblioteca de Cártama, al CEP de Málaga, al grupo de empresas MAGAEZ, al G.D.R. Valle del Guadalhorce, entre otros, su colaboración para hacer realidad este proyecto.


Especialmente destacable ha sido este año la labor desarrollada por el AMPA, fomentando intensivamente entre las familias la colaboración con el centro y aportando mucho esfuerzo y recursos para ayudar a mejorar los resultados. Han entrado en clase para ayudar al profesorado y al alumnado, han participado en la Escuela de familias consiguiendo un nivel de implicación de padres y madres nada habitual en un IES, han impulsado y desarrollado proyectos que son experiencias de aprendizaje auténticas como Cartima actúa, han organizado excelentes actividades como la fiesta final de curso, han ayudado a madres y padres a usar la tecnología, han cubierto las carencias que padecemos en multitud de ocasiones. Y han demostrado lo importante que es contar con familias para las que la Educación es una prioridad.

Nos empiezan a parecer normales aspectos del aprendizaje que no son frecuentes: el alumnado ya en 1ºESO aprende a cuestionar lo que lee en Internet, utiliza diferentes fuentes de información para documentarse, cita dichas fuentes, debate en clase de una forma civilizada defendiendo con argumentos y evidencias sus posiciones, escribe en su blog con frecuencia sobre lo que aprende, evalúa el trabajo de sus compañeros y el suyo propio, investiga para ayudar a sus compañeros de la radio a preparar los programas, utiliza su iPad para producir una gran cantidad y variedad de contenidos en múltiples formatos, trabaja en grupo de forma habitual, expone en público con naturalidad sus productos, enseña al profesorado, y a las familias a utilizar herramientas TIC, se implica en proyectos reivindicativos,  contribuye a crear un excelente clima de convivencia. Y todos tienen la oportunidad de brillar.
Aun así tenemos mucho que mejorar.

AMPA El Nogal

Pero no olvidemos algo esencial: la innovación educativa es un territorio hostil. No haber perdido de vista esta idea quizás ha sido clave para haber llegado hasta aquí; estamos rompiendo con una cultura escolar adquirida por el profesorado, el alumnado, y las familias durante mucho tiempo. Hacer las cosas de forma diferente, querer ser diferente, implica asumir un coste.  Y algo tan elemental como trabajar en equipo y defender objetivos colectivos acordados entre todos  por encima de intereses individuales se vuelve cada vez más complejo a medida que crecemos, con docentes que solamente están un curso con nosotros.  La estabilidad de las plantillas en los centros es muy deseable en todos los casos; en el nuestro es una cuestión de supervivencia. De lo contrario cada vez se hace más difícil alcanzar la fase de alto rendimiento que nos recuerda Boris Mir en la que el grupo trabaja realmente como un equipo en el logro del objetivo común, compensando las debilidades y carencias de sus miembros en un marco de confianza y respeto. Nadamos contra corriente en un mundo que cada vez tiene menos sentido del bien común, en el que el mar está agonizando y no hay quien confíe en su hermano.
Las estrategias para afrontar los conflictos derivados de esta realidad aparecen descritas en la literatura pedagógica en términos genéricos. Pero en ningún sitio he leído qué dosis concreta de atención a las familias es compatible con la percepción de respaldo que ha de tener el profesorado, imprescindible para conseguir un clima de confianza en el claustro. No he visto dónde está el límite en las transgresiones que hemos de tolerar a un alumno para evitar que las expulsiones desaten el ciclo de la exclusión antes de que el profesorado se sienta desautorizado. Tampoco sé hasta dónde tenemos que tolerar la utilización de estas circunstancias por parte de algunos docentes con la intención no declarada de justificar actitudes muy poco profesionales. Ni hasta qué punto hemos de ser comprensivos con algunas de estas reacciones del profesorado dadas las circunstancias en las que trabajamos como consecuencia de una profunda crisis de valores que no hemos provocado nosotros precisamente, pero que dificulta gravemente nuestra labor.  Estas respuestas conectan con nuestra posición individual en el mundo, con la esencia de nuestra ideología. Y se me ocurren varias razones por las que no se encuentran fácilmente; la más obvia es que en cada grupo humano la composición de los elementos es muy diferente y la química de los procesos entre ellos tiene que ser ajustada permanentemente prestando mucha atención a las reacciones y cambiando las proporciones de los reactivos y catalizadores a menudo. Sabiendo que hay algunos imprescindibles en cualquier circunstancia: escucha activa, sólida convicción en lo que hacemos, compromiso, buena memoria, ausencia de resentimiento, inconformidad con los resultados, criterio profesional, asertividad, coherencia, dotes de alquimista, paciencia para atender las denuncias de algunos docentes... Nos dicen que hay madres y padres que utilizan la voz que les damos para gritar en lugar de para dialogar -y los seguiremos teniendo-, y algunos de ellos entran en clase para "comprobar" si enseñamos bien en lugar de para ayudar -ahí continuarán-, y hay alumnado al que tendremos que sancionar hasta que empiece a comprender que puede reaccionar ante otras estrategias -estarán con nosotros cada curso-, y habrá que seguir presionándolos para que hagan las tareas a lo largo de todo el trimestre y no sólo cuando se acerca el final del mismo -son adolescentes, no lo olvidemos-, y  a nuestro gobierno la Educación pública le importa muy poco -seguramente le importará cada vez menos en el futuro- ... Mientras sucede todo ello seguiremos dedicando mucho tiempo a hablar con las personas, y a tomar medidas para afrontar todas y cada una de esas situaciones, y a analizarlas con calma, dando siempre respuestas individuales a cada caso individual para tratar de evitar que alguien nos dé sayo por capa.
El ámbito que más discrepancias suscita es la gestión de la convivencia. Como en  la inmensa mayoría de los centros públicos tenemos alumnado que procede de entornos sociales muy desfavorecidos; y sus conductas se corresponden con su origen. Si aplicáramos el R.O.F. como un rasero idéntico para todos, es decir, como si fuera el código penal en lugar de un instrumento educativo, estaríamos garantizando su exclusión en pocos meses. Porque están acostumbrados a  las faltas de respeto, a cometerlas y a sufrirlas, tienen actitudes muy machistas en general, no aceptan las reglas, y así un largo etcétera. Pero una vez más constatamos que, tensando y aflojando la cuerda con la intención de integrar, dedicando mucho tiempo a la reflexión con ellos, y asumiendo no pocos riesgos, se puede conseguir que buena parte de este alumnado quiera estar en la escuela en lugar de fuera de ella aunque sus resultados académicos sean malos. Y ello supone una evolución muy positiva con respecto al punto de partida, especialmente en edades en las que lo natural es rechazar frontalmente cualquier forma de autoridad, cualquier intento de imposición. Rechazo sistemáticamente tópicos sobre el profesorado relacionados con su falta de interés por formarse y aprender, sobre la escasa disposición a hacer un esfuerzo extra para mejorar los resultados y otros tantos; pero soy más pesimista en lo tocante a la inclusión escolar. Creo que no hay muchos docentes dispuestos a realizar el gran esfuerzo que exige incluir a quienes están excluidos desde que nacieron. Se puede aprender mucho sobre esta cuestión gracias a la Red Universitaria de Investigación e Innovación educativa pero son muchos los condicionantes que entran en juego cuando se ponen en práctica estrategias inclusivas: la inseguridad que genera la vertiginosa transformación de la función docente y las competencias profesionales que se precisan actualmente, la necesidad de sentir que nuestro trabajo es útil a corto plazo y la lucha contra la falta de interés por aprender,  la falta de paciencia,  las excesivas veinte horas lectivas semanales,  los conflictos propios de la adolescencia ante los que no tenemos respuestas,  los innumerables cambios en la normativa, la corrupción y las amnistías fiscales que nos roban recursos muy necesarios, la financiación de la enseñanza concertada mientras la pública se asfixia económicamente, la desconsideración y la falta de educación de algunas personas ... Todo ello es cierto; absolutamente. Pero cuando hablo con nuestros locos bajitos y los miro a los ojos, no encuentro en ellos el más mínimo atisbo de culpabilidad de estos delitos por más atropellos que tengan que aclarar.
Afortunadamente son muchas las evidencias que nos reafirman en nuestras convicciones y con frecuencia proceden de personas ajenas al centro que conviven un tiempo con nosotros, o que simplemente nos visitan. Por ejemplo, el doctorando de la U.M.A. que nos ha acompañado durante este curso hizo valoraciones muy positivas de nuestro trabajo, y una particularmente valiosa en mi opinión: después de estar buena parte del curso en el IES Cartima destacaba la coherencia entre los principios y objetivos de nuestro proyecto educativo y lo que él estaba observando. Me sentí muy bien al oírlo, no sólo porque me parece una persona con mucho criterio, también porque esta es una de las grandes dudas que nos asaltan de cuando en cuando: ¿estamos siendo capaces de hacer realidad lo que defendemos? Si somos capaces de ser coherentes, somos capaces de poner un final feliz a una historia de piratas. Nada desgasta tanto, nada exige tanto de nosotros, y nada ayuda tanto a conseguir objetivos complejos. Son muy gratificantes también los comentarios en las redes sociales de alumnado de distintos másteres que hacen prácticas en nuestro centro.


De nuevo este año han sido muchos los proyectos desarrollados; el reto de conseguir que en todos los niveles y grupos el alumnado haga proyectos nos pone el listón muy alto y, probablemente, en 3ºESO tenemos que hacer un esfuerzo extra para garantizar que el desarrollo de las competencias se sigue fomentando con la misma intensidad que en 1º y 2º. Lo cierto es que cada vez tenemos menos tiempo para difundirlos todos; en nuestros perfiles de las redes sociales se pueden encontrar muchas evidencias, aunque no siempre una información muy completa. Necesitamos urgentemente a alguien que se ocupe de nuestra presencia en internet; también un administrativo; medio al menos.
Os dejo aquí un listado muy incompleto de proyectos que no han sido mencionados hasta ahora en entradas anteriores:

Cartima actúa
Debate y oratoria
Merezco una calle
London project
Vidrieras del proyecto MineCathedral
¿Es fiable la Wikipedia?
The Rock
Descubre Arduino
La vuelta al mundo durante un año
Aprende geografía con Simcity

Radio Cártama

El próximo curso nos espera una intensa reflexión sobre la evaluación. Pero de momento os deseo larga vida y gloria eterna durante las vacaciones provisionales.
Seguiremos en tránsito.

José María Ruiz Palomo

4 comentarios:

  1. Unas reflexiones que valen por un curso de dirección y asesoramiento. Para enmarcar y tenerla como referencia. Un abrazo y suerte para el próximo curso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias por el comentario Daniel. Un fuerte abrazo.

      Eliminar
  2. Enhorabuena por el proyecto. Muy útiles las reflexiones para otras escuelas en proceso de cambio.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias Miquel; encantando de poner un granito de arena que ayude a otros.

      Eliminar