Gracias Salvador Pérez

(Imagen de Fernando Trujillo)

Una de las muchas razones por las que merece la pena acudir a eventos como el EABE es que te permiten conocer a personas como Salvador Pérez. Y una de las dificultades que afronto cada vez que voy es conseguir charlar con todas las personas que me gustaría, más allá del saludo de reencuentro. Por ejemplo, en el último, y después de más de dos años de la última conversación, tuve la ocasión de compartir un buen rato con Carmen Iglesias y José Luis Sánchez. 

Salvador es una de esas personas con las que casi siempre he buscado y, afortunadamente, he encontrado un momento. Desde el EABE de Casares, y antes en Twitter, sentí su cercanía en las conversaciones, no sólo por los intereses comunes (fotografía, música, educación, ...) también por el compromiso sincero que mostraba en sus reflexiones y actuaciones; sobre todo por esto último. No es que su preocupación por la educación fuera auténtica, -era fácil constatar que estaba muy bien informado, seguía muchos blogs educativos, participaba con mucho criterio en los debates en las redes sociales- es que era un hombre auténtico. Ya son un legado sus constantes palabras de aliento para que los docentes siguiéramos peleando por mejorar la escuela; y siempre ha sido un referente para muchos padres y madres, un ejemplo de cuánto pueden aportar las familias para convertir la Educación en una prioridad, el respeto en un hábito.
140 caracteres no me bastan para decir que necesitamos a muchos ciudadanos como él dentro y fuera de la escuela, de esos que anteponen  las intereses colectivos a los individuales, de esos que nos invitan con respeto y afecto a reflexionar sobre lo que hacemos, de esos que rematan sus palabras amargas con una sonrisa dulce. 

Muchas gracias @salpegu.

José María Ruiz Palomo

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