Proyecto Cártama: el trabajo en equipo como apuesta de futuro.

Alguna vez me han prevenido contra el poder premonitorio de los sueños: ojo que el día menos pensado saltan a la vigilia y te ves metido en un lío. Y ya cuesta no apreciar los consejos dados con afecto pero dejar que otros sueñen por uno es todavía más arriesgado que dejar que inventen ellos. 
Seguramente esta es la razón por la que cuando Encarna Soto, profesora de la Facultad de Educación de Málaga, me contó que en la Estación de Cártama se iba a construir un nuevo instituto y me preguntó seguidamente si me interesaría presentar un proyecto para optar a dirigirlo, sentí que yo ya había respondido esa pregunta mucho tiempo atrás. Aunque nunca la esperase. Uno puede soñar con ahínco sin tener la expectativa real de que ocurran los deseos; fue una enorme sorpresa y un halago mayúsculo al venir de una profesional a la que admiro. Mi primera reacción fue pensar en las personas que podrían sumarse al proyecto, y así la petición instantánea fue una reunión con algún responsable de Educación; hacer la propuesta a un grupo de docentes sin este paso previo me parecía temerario. 
 Guardo una enorme gratitud por aquella oferta recibida una tarde de abril de 2013 y por el apoyo recibido desde entonces, de Encarna y también de Mª Victoria Navarro, Inspectora de la zona de Cártama hasta julio pasado y gran valedora de nuestro proyecto desde el principio. 
Cuando salimos de aquella primera reunión en abril de 2013 comprendí que, aun sin tener garantía alguna ni oral ni escrita -un centro nuevo que comienza con tres grupos de 1ºESO a quince minutos de Málaga capital puede ser muy atractivo para muchas personas-, había posibilidades reales de conseguirlo. Entonces los argumentos y las ideas utilizados durante años para convencer a tantos compañeros de que otra escuela es posible me llevaban en volandas hacia el coche. 
Ya en casa, mientras María escuchaba mi noticia, su alegría empática apenas podía disimular un gesto de resignación; los dos sabíamos que la pregunta era retórica: ¿qué hago? Como siempre en los últimos dieciocho años pude contar con ella; no de cualquier manera, contar a la manera de Mario Benedetti
Creo que poner en marcha una escuela nueva es la prueba definitiva a la que podemos someter nuestras convicciones pedagógicas, ideológicas, personales … y el reto más atractivo que podemos afrontar como docentes. Pero esta escuela sólo puede ser el fruto de un trabajo colectivo por parte de un grupo de docentes comprometidos. Y a estas alturas podemos afirmar que uno de los grandes éxitos del Proyecto Cártama ya está conseguido: el equipo con el que contamos para empezar tiene una calidad humana y profesional excepcional. Compartir con Joaquín Martínez, Rosa Liarte, Aurora Carretero, Araceli Garrido y Eva Moreno este desafío es en sí mismo un sueño. Como excepcionales son los cuatro restantes que han trabajado a sabiendas que el primer año no tendrían posibilidad alguna de llegar al centro; sirva de ejemplo Gloria Herrero. Si algo caracteriza a las personas que han hecho crecer este proyecto es su disposición permanente a anteponer el interés colectivo al individual; con esta afirmación quedan sobradamente definidos. Y no hace falta recordar qué importancia tiene el profesorado como factor clave para que el alumnado alcance el éxito escolar. 
Este grupo además es una buena prueba de que la diversidad tiene un valor incalculable cuando se comparten principios básicos como el respeto personal e intelectual; de hecho las formas distintas que tenemos cada uno de enriquecer el conjunto nos sirven de experiencia para abordar esa misma diversidad en el aula. Desde el primer encuentro el 30 abril de de 2013 en el Parador de Gibralfaro de Málaga hasta hoy han sido quince reuniones presenciales y virtuales de entre tres y cuatro horas cada una, muchos recursos aportados por todos y muchos documentos compartidos elaborados entre todos entre reunión y reunión, para ir creando una cultura de equipo y una filosofía de colaboración que nos será muy útil de ahora en adelante. 
Es hora de hacerlo: quiero agradecer públicamente la confianza y la entrega de unos compañeros que hasta finales de mayo de 2014 no han recibido la confirmación oral de que sería nuestro grupo el que iba a poner en marcha el centro; incluso el número definitivo de miembros del equipo que empezaríamos tuvo que esperar algo más. Si hay una frase que hemos repetido hasta la saciedad hasta el mes de junio pasado es que no teníamos ninguna seguridad de que fuéramos a conseguirlo. Y aunque hemos llegado a vivir algunos momentos con impaciencia hemos demostrado estar dispuestos a arriesgar esfuerzo e ilusión simplemente con una esperanza. Sólo esta experiencia, que nunca antes había tenido, ya habría merecido la pena. 
Ahora se podrán entender mis objeciones cordiales a participar en algunos eventos, o el rechazo amable de ponencias o sesiones formativas durante este tiempo, que no siempre he podido justificar con claridad por mi compromiso de discreción respecto de esta iniciativa. Encontrar un equilibrio entre la esfera personal y la profesional es un principio de supervivencia. 
En este breve recorrido emocional a lo largo de la gestación del Proyecto Cártama, no puede faltar un reconocimiento, y no sólo lo digo en el sentido de gratitud. A lo largo de los veinticinco años de docencia he cuestionado, criticado, incluso combatido posiciones de la administración educativa que me parecían érroneas o condicionadas por motivaciones políticas poco confesables, por qué no decirlo. Con la misma energía quiero subrayar aquí la confianza que la Delegación Territorial de Educación, Cultura y Deportes de Málaga deposita en un proyecto innovador y comprometido que, de momento, sólo está en nuestros documentos y nuestras palabras. Hemos podido constatar la apuesta rotunda que hace la administración por una escuela pública de calidad, empezando por su máxima responsable Patricia Alba, y continuando por los Jefes de Servicio de Inspección, de Ordenación Educativa, de Planificación Educativa, y de Personal. Sería una irresponsabilidad no destacarlo, especialmente en los tiempos que corren para la Educación en España. 
La responsabilidad que implica todo este apoyo nos sirve de estímulo.  
Disfrutemos de unos días de vacaciones antes de comenzar el trabajo.

José María Ruiz Palomo

2 comentarios:

  1. No sabes la alegría que me da vuestro nuevo proyecto. Qué vaya muy bien José María.

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    1. Serás uno de nuestros referentes, Juan. Muchas gracias por tus palabras.

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